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Considerando que las compañías A y B emiten 100.000 toneladas de CO2 al año cada una. El gobierno le da a cada una unos permisos de emisión de 95.000 toneladas. Un permiso representa el derecho de emitir 1 tonelada de CO2. Así que ninguna compañía cumple con sus emisiones permitidas.
Al final del año, las compañías han de entregar un número de permisos correspondientes a sus emisiones durante ese año, que son las emisiones de cada una individualmente. Ambas compañías, A y B tienen que cubrir 5000 toneladas de CO2, y tienen dos caminos para hacerlo:
- Pueden reducir ambas sus emisiones en 5.000 toneladas.
- Pueden comprar permisos para emitir 5.000 toneladas en el mercado.
Para decidir qué opción tomar, compararán los costes que supondría reducir sus emisiones en 5.000 toneladas respecto al precio de los permisos de emisión en el mercado. Para el caso ejemplo, podemos decir que el precio de mercado es de 10 ¤ por cada tonelada de CO2. Compañía A. Los costes de reducción de la compañía A son de 5 ¤ (menores que el precio del mercado del ejemplo). La compañía A reducirá por tanto su nivel de emisiones ya que es más barato que comprarlas en el mercado. La compañía A puede incluso reducir sus emisiones por encima de 5.000 toneladas, diremos que las reduce en 10.000 toneladas. La compañía A gasta 50.000 ¤ en reducir 10.000 toneladas al coste de 5 ¤ por tonelada y recibe 50.000 ¤ al vender 5.000 toneladas al precio de 10 ¤. Así que la compañía A compensa totalmente sus costes de reducción de emisiones vendiendo permisos, mientras que sin el esquema de comercio de emisiones tendría que soportar un coste neto de 25.000 ¤
Compañía B Para la compañía B la situación puede ser distinta: sus costes de reducción son de 15 ¤ (superiores al precio del mercado en el ejemplo) así que preferirá comprar derechos de emisión en lugar de reducir sus emisiones.
La compañía B gasta 50.000 ¤ para comprar 5.000 toneladas al precio de 10 ¤. En ausencia de la flexibilidad que provee el esquema de mercado de emisiones, la compañía B debería tener que gastar 75.000 ¤.
Mercado de emisiones Como sólo una compañía posee unos costes de reducción de emisiones bajos elegirá reducirlas. Este es el caso de la compañía A, y puede vender los permisos a la Compañía B, aunque la Compañía B por si misma no redujese sus emisiones.
Es importante recordar que las reducciones más baratas serán siempre las primeras que se hagan. Puesto que el esquema de la UE es amplio, las compañías buscarán las reducciones más baratas en el conjunto de la UE y se asegurarán de que sean estas las que se hagan primero. Es la flexibilidad del sistema el que hace que el mercado de emisiones sea la forma de costes mas efectiva para alcanzar los objetivos medioambientales. El coste total para la industria habría sido más alto si la compañía B se hubiese visto forzada a reducir sus emisiones en planta, a un coste mucho más alto.
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